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Posts Tagged ‘cerveza artesanal’

SnoWhite, EPA y mermeladas: Novedades de Domus

No queríamos cerrar este veranito sin traer las novedades que se han marcado nuestros buenos compadres de Domus. Hemos dicho más de una vez que son nuestros predilectos, porque estamos mano a mano con ellos desde el principio, son gente majísima y además hacen buena cerveza, con mucho cuidado y siempre con muchas ganas de mejorar y aprender. Desde que les conocemos están buscando nuevas vueltas de tuerca a sus cervezas. Con las que ya tienen han evolucionado y con las nuevas han ideado grandes cosas.

Ahora traemos unas cuantas cosas nuevas que esperemos que os gusten:

Domus Europa

Una pale ale en la que todos sus ingredientes son europeos. Ante la “crisis del lúpulo americano” (se va haciendo complicado conseguir determinados lúpulos del otro lado del charco), imaginación y un gran producto

SnoWhite

En colaboración con Señor Bu (y así de paso ya tenemos algo de Señor Bu en la tienda), esta wit de lo más peculiar. El toque de la cerveza es que lleva manzanilla, le da una vuelta al estilo con mucha sutileza y el resultado es sorprendente. Fue una de las sorpresas de la pasada feria de Noblejas.

Mermeladas

Y para acabar, mermelada de Domus Summa, en dos formatos. Esto de las mermeladas lo empezó la gente de Yria si no recordamos mal y salen cosas muy buenas. Para tomar con foie, tal vez esté muy visto pero el resultado es espectacular

Objetivo para 2012: Sólo buena mierda

March 20, 2012 10 comments

Escribimos públicamente para hacer balance/autocrítica y propuestas de futuro.

Nuestro proyecto cervecero es un proyecto pequeño. Tan pequeño que es más una afición que otra cosa. Nos gustaría que fuese un trabajo, pero no lo es (aún).

¿Cómo empezó todo? Empezó de la siguiente forma: ganas de tener iniciativa sobre la vida y moverse dentro de algo que nos gustaba, la cerveza. En aquel entonces el conocimiento que teníamos de la cerveza era más superficial, teníamos mucho impacto de haber conocido muchas craft breweries en EEUU y curiosidad por ver lo que se hacía aquí. A eso había que sumar que en ese mismo viaje (sí, el mismo viaje, pero varios meses antes) habíamos estado en Bélgica y bueno, lo uno llevó a lo otro. Idea empresarial teníamos cero. Buscamos consejo en gente que sabía algo más e intentamos aplicar un poco de su sabiduría. Pero claro, éramos unos notavos.

Pensamos en esos inicios que la cerveza artesanal, por ser artesanal, estaba exenta de crítica. Esto pasó mucho cuando empezaron a salir micros locales. Eso de pensar “artesanal = bueno”. Si a eso sumamos nuestra nulidad empresarial, el resultado fue que hicimos un proyecto cafre de tener, al tuntún, todas las marcas que había en España. Sin un análisis profundo de cada cuál. Esto nos llevó a comprar marcas que nadie en su sano juicio compraría. Y además, por no tener ni idea, grandes stocks, a lo bestia. Son fallos de novato. Pero no dejan de ser fallos, ni tienen excusa. De esto se ha hablado en multitud de escenarios, de gente que comienza con ilusión pero con poca idea. Y en blogs cerveceros ha salido el tema varias veces, relativo a comenzar sin saber. Quien comienza sin saber se expone a caer con estrépito y es responsable de su propia caída. Las cosas hay que estudiarlas e intentar hacerlas lo mejor posible y ni aun así tienes garantizado que te vaya a ir bien.

El caso es que estos errores combinados nos supusieron tener mucho stock de un catálogo mediocre. De esto nos dimos cuenta. ¿Cómo? Por un lado, nuestro conocimiento cervecero fue aumentando y desarrollamos el lado crítico con la cerveza. Entendimos que por ponerse una determinada etiqueta una cerveza no pasaba a ser buena. Por otro lado fuimos aprendiendo un poco más del tema empresarial, algo difícil para unos bolcheviques como nosotros, pero aquí hablamos sobretodo de autoempleo futuro y supervivencia, así que tocaba ponerse. Y vimos que tener un catálogo mediocre, sólo por completismo de “lo artesanal”, nos perjudicaba a nosotros mismos como iniciadores de la movida, a nuestros clientes por consumir algo que no vale la pena y a la escena cervecera en general dando coba a cosas que no lo merecen realmente. Esta situación había que cambiarla. Pero venía un nuevo problema, los pocos euros que teníamos al principio, ya no los teníamos.

Tocaba una labor muy lenta, dada la situación económica, separar la paja del trigo, eliminar, corregir, sin más euros que meter. Pero había que hacerlo, aunque fuese lento y aunque supusiese perder más dinero. Había que ir poco a poco consiguiendo los cambios que queríamos.

Para 2012 tuvimos una reunión del comité central y la conclusión más general era que había que tener: sólo buena mierda. Frase un poco macarra, o chuleta, por supuesto bolchevique a nuestro estilo, punki y de La Guindalera, un poco como nosotros, o nuestra idea: sólo buena mierda.

Es el propósito de enmienda que hacemos ante todos y toca decirlo, tal vez porque sea necesario reconocer los errores en público, o porque puede ayudar, o porque nos apetece.

Esto ha llevado a hacer varias cosas. Estamos en proceso de una revisión total del catálogo que tenemos. Si no tenemos dinero para tener algo muy amplio, si vamos a tener poco, que lo poco sea bueno. Esto ha significado que unas marcas han sido fulminadas directamente dada su calidad más que dudosa (Santa Margarida) o sus fallos de embotellamiento y malas formas de funcionar (Calvin). Esto es jodido, porque fallas comprándolas y además te jodes al tirar directamente a la basura tanta botella llena, o sea, tantos euros, pero es lo que hay. También fue fulminada La Socarrada, de corta andadura con nosotros, porque nos pidió que no pusiésemos que la fabricaban en Cataluña en las instalaciones de Rosita, ya que eso les daría mala publicidad porque los valencianos odian a los catalanes (o “como favorecer desde el mundo cervecero los odios regionales”, cosa por la que por supuesto no íbamos a pasar… y además, si tan malos son los catalanes ¿cuál es el sentido de fabricar con ellos?). Otras, no necesariamente malas pero sí del montón y con mala relación calidad precio (Montmirá) o muy raras y con mala relación calidad precio, o sea, demasiado caras para lo que ofrecen (DeDues), según vayan terminándose no las repondremos más.

No planteamos esto como algo a mala leche, pero pensamos que hay que explicar todo esto, sobretodo por respeto al sector en el que nos movemos (malamente) y a los clientes que nos compren. Les deseamos lo mejor a todos, sobretodo a varios que con nosotros se han comportado fenomenal. Pero si nosotros pensamos que debemos hacer evaluación para mejorar, tal vez todo el mundo podría hacer lo mismo. Y si no lo hacen, nosotros seguiremos haciéndolo igual. Detrás de cada proyecto hay siempre mucha ilusión y por eso no queremos ser implacables, pero sí animar a mejorar. Tenemos un afán más solidario para con el sector en general que crítico para con lo que ha fallado, nosotros incluídos, aunque de todo hay. Eso no garantiza que estemos en lo correcto, a lo mejor desestimamos cervezas que son buenísimas o que sus autores están convencidos de que son lo mejor y apuestan por ellas tal y como son, en ese sentido les deseamos suerte de cualquier forma, aunque nuestros caminos se separen.

No acaba ahí la cosa, pues tenemos ahora mismo todo el catálogo en evaluación. No es algo de ahora, llevamos varios meses con esto, pero, como decíamos, nos cuesta mucho hacer los cambios efectivos porque no tenemos los euros que tuvimos antaño (que no eran muchos) y todo va despacio. Pero todo está sujeto a revisión, estamos filtrando, mejor tener menos pero mejor, aunque sea poco que sea una selección buena. Esto significa que habrá alguna baja más.

El criterio que estamos siguiendo es el siguiente: todo lo que entre en catálogo, ha de haber sido evaluado previamente por nosotros. Esto tendrá dos excepciones. La primera, nos fiamos de la recomendación de determinada gente, por lo que siguiéndola podríamos meter alguna cosa no probada, pero aun así, lo que venga por esa vía, se probará y si no nos convence, según se termine no se renovará. La segunda excepción es que con aquellas marcas con las que vengamos trabajando y nos gusten, si sacan algo nuevo nos podremos fiar de meterlo basándonos en la trayectoria de sus fabricantes, aunque igualmente se probará y si no gusta, no se meterá más. Esto ya lo estamos aplicando.

El objetivo no es necesariamente que lo poco que tengamos sean cervezas de “matrícula de honor”, pero sí que al menos sean algo que vaya un poco más allá del “está bien”. Será algo con cierta flexibilidad para buscar una pluralidad de estilos, también para tener cosas representativas,  pero esa es la línea.

Esos son los cambios en cuanto a catálogos, pero también hay cambios en cuanto a funcionamiento. Al empezar, como teníamos pocos medios, comenzamos a trabajar con un operador logístico encargado del proceso de almacenaje, preparación de envíos y los propios envíos. Esto era relativamente fácil, pero hubo una serie de fallos. Algunos fallos se fueron puliendo a indicación nuestra, ya que no conocían mucho acerca del mundo de las cervezas. Otros fallos no se pulían nunca y a raíz de eso decidimos coger un pequeño almacén y aprovechando que nuestra situación había cambiado un poco (al tener la Secretaria de Agit-Prop algo más de tiempo libre), encontrar nosotros un sitio más adecuado respecto a temperatura, luz y demás, e igualmente hacer nosotros mismos todo el proceso de embalaje. Hemos perdido al hacer esto un poco de rapidez con los envíos, pero pensamos que vale la pena ya que van mucho mejor protegidos. Esto no indica que no vaya a haber pedidos rotos, ya que estamos en manos de los transportistas y su delicadeza (o ausencia de la misma), pero la protección la hemos aumentado muchísimo y esperamos que eso repercuta positivamente.

En fin, estos son los cambios decididos. Cambiar de almacén o desprenderse de tantas cervezas significan gastar unos cuantos lereles que podíamos haber gastado en otras cosas, pero pensamos que será para bien. Con esos euros podríamos haber mejorado y aumentado el catálogo, pero pensábamos que era más urgente hacer esa renovación y a partir de ahí, ir mirando. Al ser pequeños y con pocos recursos nos cuesta mucho comprar, pero es lo que toca. Todo es incierto y no sabemos si esto nos servirá para prosperar o pagaremos eternamente los errores iniciales, pero hay que intentarlo. Si esto va para arriba, bien, y si va para abajo que sea con más calidad. Los guerrilleros somos así.

Si hay suerte, en 2012 habrá más novedades, pero de momento esto es lo que ya está hecho o terminando de hacerse.

Apoyamos sin fisuras la existencia de futbolistas con bigote

En El Comité del Lúpulo no sólo somos partidarios de la difusión de la cultura cervecera. También somos partidarios de apoyar cualquier causa noble, como por ejemplo combatir la extinción de determinadas especies.

Una especie que se encuentra gravemente amenazada, extinguida de facto, es la de los futbolistas con bigote.  Los últimos héroes fueron Larrañaga, Tato Abadía, Carmelo el kaiser de la Bahía, Sánchez Jara, Bastón, Zygmantovich, Sánchez Jara o Fernando, aquel portero del Compostela que sufrió en sus carnes al Ronaldo más jóven (Ronaldo el de verdad, no el Cristiano del Madrid).

Pensamos que en todo lo romántico de la vida debe haber unión y por eso hemos decidido unir nuestra apuesta cervecera a una de las causas más importantes que puede haber ahora mismo: la vuelta a escena de los futbolistas con bigote.

Y como este Comité es colchonero, hemos decidido lanzar este reto de mínima repercusión pero mucho corazón: regalaremos una caja de cerveza de nuestra tienda a cualquier jugador del Atlético de Madrid que tenga la dignidad personal de dejarse bigote durante tres jornadas.

Damos nuestra palabra bolchevique. Afeitarse el bigote es revisionista. Si los futbolistas siguen sin llevar bigote, ¿qué nos espera? ¿Cómo podremos disfrutar de una buena cerveza? El mundo camina hacia la destrucción.

Además hay voces expertas que ya nos han manifestado su consternación al respecto y esperamos contar próximamente con su colaboración.

Aquí apoyamos sin reservas las causas verdaderamente importantes

La cerveza de aquí o de allí no es buena por ser de aquí o de allí. Pero.

March 31, 2011 14 comments

El Comité del Lúpulo, reunido con carácter ordinario para elaborar nuevos planes quinquenales, ha decidido tomarse la libertad de participar desde este órgano de agitación y propaganda en el debate surgido en 2d2dspuma, el blog.

En síntesis, la pregunta clave del debate es la siguiente: ¿debe o puede o habría de potenciarse una cerveza sólo por ser de “aquí”?.

Las Coordenadas del “aquí” son relativas y dependen del cristal con que se miren. El aquí puede ser más concreto o general, más o menos localista. Para nosotros, nuestro aquí inmediato es Castilla y nuestro aquí mediato es el ámbito estatal.

En nuestra tienda online hay, en el momento de escribir este solemne dictamen, 33 referencias.

De estas, por seguir con la referencia al origen, podemos decir que hay ahora mismo: 6 castellanas (18’18%), 11 estatales no castellanas (33’33%) y 16 de otros territorios (48’48%). Con las ampliaciones previstas para mediados de Abril el porcentaje de las de otros territorios será superior al 50%.

¿Cuál es el criterio que seguimos para añadir una cerveza en nuestro modestísimo catálogo? Hay en realidad tres criterios que no van necesariamente mezclados: calidad contrastada, apuestas y lo que llamamos “refuerzo positivo”. Hay por otro lado un par de problemas a la hora de ampliar referencias. Un problema es solucionable y es el económico, no podemos añadir todo lo que deseamos por la evidente falta de fondos de un proyecto descabezado y poco pensado como este, más pasional que reflexivo y que nadie sabe a donde nos llevará. Esto es solucionable porque de hecho es evidente que al principio contábamos con nueve referencias y ahora con 33, sólo en una ocasión hemos hecho un desembolso añadido para incluir referencias, el resto ha sido lo que se ha ido generando. Si de 33 pasamos a 37 en unas semanas será por lo mismo. El segundo problema es el de la accesibilidad, hay muchas cervezas por ahí a las que nos gustaría acceder pero que están fuera de nuestro alcance.

El criterio de calidad es, creemos, el predominante. Al menos intentamos que así sea. Otra cosa es que nuestros requisitos mínimos puedan ser laxos, en ese sentido nadie es perfecto.  Consideramos cerveza de calidad aquella que tiene calidad para nosotros, así de fácil. Intentamos que todas las cervezas al menos estén bien. En general, como puede que nuestros requisitos mínimos sean laxos, estamos contentos con 32 de las 33 referencias que tenemos. No queremos dar nombres porque no queremos hacer esto una cosa de escarnio público, pero hay una (y 1 en una tienda pequeña constituye un 3%, lo cuál es una cifra a reducir rápido) que no nos convence por ninguna parte. Esto es curioso porque pensamos que es un problema de irregularidad, ya que esta misma cerveza cuando la probamos nos encantó, nos hicimos con una gran tirada y parece que todas han salido “diferentes”, lo que viene siendo un problema. Pero esto sigue siendo curioso porque hace poco hicimos una cata informal con amigos y un par de ellos no hacían más que rellenarse el vaso precisamente de “ese 3%”. Para gustos…

El segundo criterio es el de apuesta, que es tan simple como decir que intentamos apostar por cervezas que tengan algo original o diferente, cosa que pensamos que es algo digno de premiarse, especialmente en el panorama estatal. Son cervezas que aunque tal vez no sean las más compradas pensamos que hay que mantenerlas por lo que sea.

Luego está el tema del “refuerzo positivo”. Esto tal vez sea lo más polémico, pero vamos a intentar explicarlo.

Lo primero que queremos indicar antes de nada es que para nosotros, como consumidores, una cerveza no es mejor o peor por ser de aquí o de allí, aunque a las de aquí les podemos tener un cierto cariño. Pero luego es cierto que como consumidores, porque nosotros somos aficionados todavía y no profesionales, al elegir lo que bebemos mantenemos un nivel de exigencia. No nos gusta una más o menos por ser de aquí o de allá, nos gusta porque nos gusta y punto. Esta es la realidad nuestra al abrir el frigorífico y beber una cerveza.

Entendemos además que con las estatales hay que mantener un cierto criterio de exigencia y conocimiento. Seamos serios y esto creo que lo sabemos todos. Existen a día de hoy muchas cervezas industriales extranjeras, realizadas masivamente y pertenecientes a los grandes moguls del percal que son claramente 1) mejores y 2) más baratas que al menos 2/3 de las artesanales de “aquí”. Y en este sentido es lógico preguntarse “¿para qué voy a pagar 2’50 o 3 € por una cerveza que no es mucho mejor que otra que me vale 1’20?”. Esa pregunta tiene tantas respuestas como personas a las que les preguntes. Sobretodo hablando de calidad. Es evidente que puede ser preferible pagar 2’50 por muchas artesanales que por la cerveza de marca blanca de 0’40, pero también puede ser preferible pagar 1’20 por la industrial foránea.

Ahora vamos a ponernos en nuestra posición personal e intransferible como consumidores. A los miembros del “Comité del Lúpulo” nos encantaría disfrutar de una escena cervecera local mucho más rica y variada, con cerveceras en todas las comarcas castellanas si se tercia. Es un objetivo que nos vuelve locos y que nos hace convertirnos en seres insoportables y soñadores desquiciados. ¿Cómo conseguir que esto exista? Es necesaria una conjunción de fuerzas. Por un lado, ha de existir gente que lo quiera hacer y lo quiera mantener. Por otro lado ha de existir quien lo consuma y lo apoye economicante (al comprar). Aquí es donde entra para nosotros el “refuerzo positivo”, que sin duda viene a ser una “discriminación positiva”. Pensamos que si nadie apoya lo poco que surge a nivel local (entendemos que no procede hablar de “movimiento” porque no existe algo organizado, tal vez si desde la asociación de cerveceros caseros se empiezan a marcar unas pautas podríamos hablar de movimiento, de momento es algo espontáneo), es evidente que los cerveceros no podrán salir adelante, en un territorio dominado por grandes compañías que hacen a los establecimientos contratos de exclusividad terribles y que además cuentan con infinitos medios para darse a conocer.

Alguno entonces podrá decir “¿es que todo vale entonces si son de aquí?”.  No, no todo vale, pero tampoco tenemos una política de “tolerancia cero”. Esto por supuesto va en cada consumidor y también en cada partícipe, sea tienda, distribuidor o lo que sea. Es perfectamente respetable que alguno tome una cerveza por primera vez, no le guste y ya la tache para siempre, es lo que podemos definir como un alto nivel de exigencia y aceptamos su existencia. Nosotros, sin embargo, pensamos más en una política de “segundas oportunidades”. Es decir, hablamos de pequeñas cerveceras que salen a un mercado muy minoritario y quiero creer que dan lo mejor de sí mismos. Si a la primera vez no les sale bien, podemos darles la espalda de inmediato, o podemos seguir colaborando porque comprándoles cerveza pueden obtener fondos para mejorar. Y si mejoran tal vez puedan conseguir productos más destacables y además a precios más competentes. Por supuesto, la posibilidad real es que si no se producen mejorías el consumidor acabe cansándose.

Esto, traducido a tienda on-line, significa que nosotros no vamos a cerrar la puerta a los pequeños productores locales aunque la primera aproximación a su cerveza no haya sido en todos los casos para entusiasmarse. Siempre que podamos adquirir varias cajas, dentro de la planificación de nuestra precaria economía guerrillera, respetando nuestros tiempos y estableciendo nuestras prioridades, adquiriremos varias cajas. Es nuestra política como tienda, no nos importa “probar” a ponerlas en el escaparate. Esto es simple, si a la gente le gustan volverán a pedir. Si a la gente no le gustan no volverán a pedir y si no nos vuelven a pedir no repondremos existencias y no hay más. Pero está claro que si nadie las pone en el escaparate no tendrán nunca la oportunidad de mejorar o de tener el famoso “feedback” con el consumidor. Por eso vemos necesario el refuerzo positivo, darle ese empujón de otorgarle un cierto espacio, aunque sea por discriminación positiva, y así dar un primer apoyo. Luego es evidente que el consumidor es soberano y generalmente también es listo.

Dicho esto, eso no significa que no seamos críticos con el panorama “de aquí”. De las cervezas “de aquí” que hayamos probado solo hay tres fabricantes cuyas referencias no tenemos ahora mismo y con los que nos gustaría contar en cuanto nos sea posible afrontarlo económicamente. Y de las que no hemos probado, sólo hay dos referencias que nos han hecho cierto “tilín” y que intentaremos conseguir. El resto, no es que nos hayan parecido malas, es que simplemente nos parecen “ni fu ni fa”. Esta es una realidad que reconocemos y admitimos sin problemas.

Ese refuerzo positivo es lo que desde nuestra modesta posición intentamos aportar para que pueda surgir algún día un panorama/escena/movimiento castellano y también estatal en esto de las cervezas. Pero no lo vemos como una ONG, en realidad esto nos gustaría que fuese un “do ut des”, doy para que me des. Y ¿qué queremos que nos den, como consumidores y como tienda? Queremos, señores y señoras, originalidad. Queremos que os quitéis los corsés con la creatividad. Salen artesanales de aquí y de allá con el esquema básico de estilos y su rubia, tostada y negra, y no nos parece mal si es un primer paso necesario para empezar, pero lo que queremos es que reine la locura y el desconcierto. Queremos bebernos cervezas locales que nos den que pensar o que nos aporten algo novedoso y diferente (la Domus Aurea, que anunciamos ayer, entra en esto), queremos de vez en cuando ediciones raras o de temporada o de pura eclosión intelectual. No queremos más de lo mismo. Queremos que aspiren, tanto los cerveceros que ya vendemos como los que venderemos, a la excelencia en estilos, a la mejoría por la autocrítica y a la originalidad. Queremos valentía en este sentido. No queremos justificaciones, tampoco queremos que los cerveceros tengan que pasearse por los blogs para rebatir al mundo lo equivocados que están, porque al final la gente no es idiota. No queremos autocomplacencia, ni miradas por encima del hombro, ni queremos, porque no hacen falta, cervezas de estilo simple a precios elevados. No queremos competición con el vino, ni argumentaciones del tipo “es que esto es para gourmet y paladares no se cuantos y es que tu lo que pasa es qu eno entiendes…”.

Lo que queremos, en definitiva y como ya hemos indicado, es caos, destrucción y locura. Queremos proyecto Mayhem con levadura. Pensad que como cerveceros ya es una locura y un gran riesgo lanzarse a crear una sociedad pequeña. Así que, visto lo visto, ¡pasadlo bien! ¡disfrutad! ¡elaborad esas cervezas originales y atrevidas que se os han ocurrido mientras caminabais por un campo lleno de amapolas!

Para nosotros, e l mundo de la cerveza debe ser solidario, sí, pero también punki, hardcoreta y Two-tonero como poco. Porque el tema de que la cerveza tenga una cierta resistencia por ser “de aquí” durará un poco, pero pasada la novedad sólo quedará la excelencia.

Nuestro brazo va a estar tendido siempre para ese “refuerzo positivo”, pero sinceramente nos gustaría que todo el mundo mueva ficha y para adelante. No hagamos de esto un tema solemne o de debate exacerbado, preferimos verlo como una apuesta. Apostemos por divertirnos con este tema y por generar cosas chachilerendis.

Esta es nuestra solemne resolución al respecto. Larga de pelotas. Si habéis llegado hasta aquí, premiaos bebiendo una buena cerveza.

Del debate del blog de 2d2 nos gustaría resaltar esta opinión de Von Kassten:

El pensamiento sin lenguaje no deja de serlo. Afortunadamente la intuición existe a pesar de que el formalismo científico desestime su importancia. No expresar formalmente una idea intuitiva no desmerece la intuición; hacerlo tampoco convierte la idea en una genialidad, es más bien colocarle un traje a medida.

En una cata analítica no es necesario conocer el nombre,marca o empresa que fabrica la cerveza. Mejor realizarla a ciegas y libre de prejuicios, tanto a favor como en contra.

Me parece que hay mucha premura con las cervezas artesanas. Esta necesidad de inmediatez es una herencia cultural del final del siglo XX y la expansión de la idea: más rápido, más bueno, más beneficio.
No existe un panorama cervecero español del que hablar: existen las cervezas elaboradas por compañias grandes y homogéneas y un grupo de pequeños fabricantes de lo más heterogéneo.

Estos últimos son una realidad incierta: es cierto que hoy existen pero no sabemos qué pasará mañana.

Observar su evolución es curioso pero analizar su situación es prematuro. Siempre hay quien comienza el camino, preferiblemente caminando, pero no es seguro que todos lleguen a un final, o al menos al final que esperan al comenzar.

Sin personas que rompan platos nunca habrá una mesa dispuesta para los comensales.

No tildaré a los cerveceros artesanos de heroes, pioneros o iluminados pero nunca despreciaré su labor (torpe, interesada, inteligente,reflexiva, escandalosa, insulsa, inocente,estrafalaria, condescendiente,etc..) porqué en algún momento, alguien debe empezar para que otros mejoren lo que encuentran o para que ellos mismos mejoren con su trabajo.