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Despedida de la tienda online: Adeu, vagi be!

January 8, 2013 20 comments

Queridos y queridas bolcheviques del lúpulo

Os comentamos que nuestra andadura como tienda online llega a su fin. Ha sido una decisión meditada y pensamos que la más conveniente para el momento actual.

Cuando comenzamos con esto sabíamos algo – poco – de cerveza artesanal y nada – absolutamente nada – del mundo de los negocios. Hemos aprendido mucho de los dos ámbitos.

Hemos pagado nuestros errores iniciales, lo que da cuenta de la importancia de hacer las cosas bien desde el principio. Pensamos erróneamente que por tener un producto con la etiqueta “artesanal” iba a tener un hueco en determinados espacios, sin entrar a valorar la calidad concreta de cada producto. Pero lo cierto es que de aquellas cervezas con las que empezamos, intentando distribuir, sólo nuestros buenos compadres de Domus han estado SIEMPRE a la altura, tanto en calidad de la cerveza como en gestión de nuestra relación que ha pasado de ser una relación más de afecto que comercial. No conocíamos tampoco los problemas de la distribución, los retrasos en los pagos (demasiado habituales), la necesidad de tener un colchón… no hicimos en su momento un plan de negocios serio porque nos abrumaba demasiado. Ahora sabemos que tal vez los formularios que te ofrecen aquí y allá son demasiado complejos para el común de los mortales, pero sin duda hace falta sentarse ante un folio y plasmar bien 1)Qué se quiere 2)Cómo se va a conseguir 3)Su viabilidad económica, que es tan simple como ver los posibles gastos fijos y ver qué cantidad de ventas es necesaria para hacerlo sostenible o no.

En su momento hicimos un desembolso de nuestros pocos ahorros y nos lanzamos a ello. Improvisando, conseguimos crear algo que se sostenía económicamente, pero tampoco nos daba un salario, más allá de algún extra, lo que nos obligaba todo el tiempo a estar compaginando las cosas. Es este el motivo principal para tomar la decisión, aunque no se pierda dinero uno se cansa del esfuerzo de estar preparando cajas y dedicando horas extra para no obtener nada.

Es obvio que cuando unas personas comienzan un negocio su objetivo es tener éxito y obtener un modo de vida. No lo hemos conseguido, pero estamos contentos con la experiencia, por todo lo que hemos aprendido. No sabíamos nada y la experiencia ha sido buena profesora. Además, estamos contentos de que así sea. Con el máximo respeto, nos han puesto muy nerviosos los “empresarios de manual”, sin duda había que aprender cosas de los libros, pero al final es la experiencia de la calle lo que te da más lecciones, siempre. Hemos discrepado abiertamente de modelos de empresa “amables”, en el sentido del mundo bienpensante empresarial, nuestra empresa ha sido gamberra, comprometida socialmente (y pronunciándose cuando se ha terciado), rockera y en un 50% del Atlético de Madrid porque así es como somos nosotros.

Hemos aprendido también mucho del mundo de la cerveza artesanal, un mundo que nos apasiona. Del propio producto, haciendo de una afición una ayuda extra para vivir, y también de sus gentes. Muchas reflexiones ya las hemos puesto en el blog: hay que competir por ofrecer el mejor producto, hay que dar a la cerveza su valor gastronómico, hay que intentar mejorar los precios, hay que quitarse de la cabeza eso de que por ser artesanal siempre hay que pagar mucho (nosotros mismos lo pensamos de inicio). No se puede esperar que la mera etiqueta artesanal sirva como empujón de ventas, tampoco explotar el lugar de procedencia (o el “cervenacionalismo”), porque eso sirve para ventas puntuales. Lo que de verdad importa es mejorar la experiencia gustativa. La cerveza está inventada para disfrutar, porque es un elemento gastronómico social, para compartir con gente y degustar. Es un bien prescindible, quien lo paga quiere disfrutarlo, nadie quiere pagar por mierda porque para pagar por mierda están las lagers industriales, que todos bebemos en plan “pim-pam-pum” pagando poco. Pero si hay que rascarse el bolsillo, no se puede fallar. Aquí hay buenas cervezas que ya están en la onda, nosotros hemos trabajado a gusto con Domus, Spigha o Dougalls, nos parecen ejemplos para imitar por todos.

Hemos podido conocer también el “mundillo” cervecero, las personas que lo pueblan. Siempre nos llamó la atención de dicho mundillo su “informalidad presencial”, en la que nos sentíamos cómodos, al contrario que los “mundos trajeados” de otros productos. Pero ojo, porque las apariencias engañan y de eso también se aprende. Sabemos que en el capitalismo se compite, pero también pensamos que se puede competir con honor y con decencia. Es obvio que cada empresa quiere su lucro, pero hay formas de conseguirlo. Nos hemos encontrado en el mundo de las cervezas con actitudes poco deseables, con cervezas que nos han vendido estropeadas y jamás repuestas (y ahí siguen, las ponemos en las catas como ejemplo, con etiqueta y todo, de cervezas mal hechas, porque nos sirven para que la gente aprenda a qué sabe una cerveza estropeada… tal vez no sea la mejor publicidad para las cervezas en cuestión, pero dado que no las cambian no hay mal que por bien no venga), con movimientos entre bambalinas e historietas de enfrentamientos, piques y actitudes negativas. Nosotros hemos mantenido siempre actitud de colaboración y respeto, vamos con la cabeza alta de no haber renunciado a una ética personal por competir con tal o cuál, también hemos aprendido que es mejor tirar por el fregadero un palet en mal estado antes que intentar venderlo (sucede). Claro está, nos quedamos con lo mejor que hemos encontrado, con los que han pensado también que colaborando se pueden hacer cosas, que no todo es un euro más. Sí, en el mundo de la cerveza hay impresentables, zafios, ruines, también hay gente encantadora, gente legal, gente amable, hay bordes, hay conspiranoicos, pero también está aquel con el que compartes una cerveza en su almacén de buen grado y entre risas, o el que te aconseja con afecto. Y el que te quiere joder. Claro, hay de todo, no dejamos de estar en el mundo real, Estado Español, siglo XXI, lo que hay en la sociedad es lo que hay en las cervezas, da igual la ropa con la que se vistan.

Analizada la cuestión, un día nos sentamos a evaluar todo e hicimos números. ¿Qué fallos tenemos? ¿Cómo podrían mejorarse? Y pensamos que hicimos un diagnóstico bastante acertado. Contabilizamos exactamente qué es lo que tendríamos que hacer para corregir todo lo malo, borrarlo, y tener todo lo bueno. Calculamos lo que nos costaría hacerlo. Sorpresa, teníamos la financiación necesaria o buena parte de la misma. Estuvimos tanteando cosas, no nos convenció nada, también estudiando la posibilidad de colaborar con otros, no hubo especial interés, al final vimos que todo supondría prácticamente empezar de cero. Era factible económicamente pero ¿queríamos volver a hacerlo? No. Y ahí se queda. Y los ahorros ahí siguen, en el banco, buscando destino. No irán, de momento, al mundo cervecero. No podemos negar que nos da penita, que se nos sale la lagrimilla, pero es la decisión correcta para nosotros ahora.

Disfrutamos de la cultura cerveza y aunque cerramos la tienda estamos dispuestos a seguir colaborando en difundirla por todos los medios a nuestro alcance. Nos gusta, hace falta, lo pasamos bien. Igual que haciendo catas, que para nosotros ha sido divertido hacerlo y seguiremos haciéndolas, será nuestra pequeña contribución a dar a conocer al gran público las bondades y riquezas de la cerveza. De las cosas que hagamos, seguirán ustedes enterándose tanto por medio de este blog como por las redes sociales habituales, así que permanezcan en sintonía.

No por ser lo último es lo menos importante, pero vaya por aquí el agradecimiento a las personas que nos ayudaron, a las que confiaron en nosotros y a los clientes anónimos que nos compraron cerveza. Pensamos que valió la pena.

Despedimos a nuestra tienda online con esta tonadilla:

Sigan atentos al twitter y al facebook porque seguiremos hablando de cerveza

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