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La cerveza de aquí o de allí no es buena por ser de aquí o de allí. Pero.

El Comité del Lúpulo, reunido con carácter ordinario para elaborar nuevos planes quinquenales, ha decidido tomarse la libertad de participar desde este órgano de agitación y propaganda en el debate surgido en 2d2dspuma, el blog.

En síntesis, la pregunta clave del debate es la siguiente: ¿debe o puede o habría de potenciarse una cerveza sólo por ser de “aquí”?.

Las Coordenadas del “aquí” son relativas y dependen del cristal con que se miren. El aquí puede ser más concreto o general, más o menos localista. Para nosotros, nuestro aquí inmediato es Castilla y nuestro aquí mediato es el ámbito estatal.

En nuestra tienda online hay, en el momento de escribir este solemne dictamen, 33 referencias.

De estas, por seguir con la referencia al origen, podemos decir que hay ahora mismo: 6 castellanas (18’18%), 11 estatales no castellanas (33’33%) y 16 de otros territorios (48’48%). Con las ampliaciones previstas para mediados de Abril el porcentaje de las de otros territorios será superior al 50%.

¿Cuál es el criterio que seguimos para añadir una cerveza en nuestro modestísimo catálogo? Hay en realidad tres criterios que no van necesariamente mezclados: calidad contrastada, apuestas y lo que llamamos “refuerzo positivo”. Hay por otro lado un par de problemas a la hora de ampliar referencias. Un problema es solucionable y es el económico, no podemos añadir todo lo que deseamos por la evidente falta de fondos de un proyecto descabezado y poco pensado como este, más pasional que reflexivo y que nadie sabe a donde nos llevará. Esto es solucionable porque de hecho es evidente que al principio contábamos con nueve referencias y ahora con 33, sólo en una ocasión hemos hecho un desembolso añadido para incluir referencias, el resto ha sido lo que se ha ido generando. Si de 33 pasamos a 37 en unas semanas será por lo mismo. El segundo problema es el de la accesibilidad, hay muchas cervezas por ahí a las que nos gustaría acceder pero que están fuera de nuestro alcance.

El criterio de calidad es, creemos, el predominante. Al menos intentamos que así sea. Otra cosa es que nuestros requisitos mínimos puedan ser laxos, en ese sentido nadie es perfecto.  Consideramos cerveza de calidad aquella que tiene calidad para nosotros, así de fácil. Intentamos que todas las cervezas al menos estén bien. En general, como puede que nuestros requisitos mínimos sean laxos, estamos contentos con 32 de las 33 referencias que tenemos. No queremos dar nombres porque no queremos hacer esto una cosa de escarnio público, pero hay una (y 1 en una tienda pequeña constituye un 3%, lo cuál es una cifra a reducir rápido) que no nos convence por ninguna parte. Esto es curioso porque pensamos que es un problema de irregularidad, ya que esta misma cerveza cuando la probamos nos encantó, nos hicimos con una gran tirada y parece que todas han salido “diferentes”, lo que viene siendo un problema. Pero esto sigue siendo curioso porque hace poco hicimos una cata informal con amigos y un par de ellos no hacían más que rellenarse el vaso precisamente de “ese 3%”. Para gustos…

El segundo criterio es el de apuesta, que es tan simple como decir que intentamos apostar por cervezas que tengan algo original o diferente, cosa que pensamos que es algo digno de premiarse, especialmente en el panorama estatal. Son cervezas que aunque tal vez no sean las más compradas pensamos que hay que mantenerlas por lo que sea.

Luego está el tema del “refuerzo positivo”. Esto tal vez sea lo más polémico, pero vamos a intentar explicarlo.

Lo primero que queremos indicar antes de nada es que para nosotros, como consumidores, una cerveza no es mejor o peor por ser de aquí o de allí, aunque a las de aquí les podemos tener un cierto cariño. Pero luego es cierto que como consumidores, porque nosotros somos aficionados todavía y no profesionales, al elegir lo que bebemos mantenemos un nivel de exigencia. No nos gusta una más o menos por ser de aquí o de allá, nos gusta porque nos gusta y punto. Esta es la realidad nuestra al abrir el frigorífico y beber una cerveza.

Entendemos además que con las estatales hay que mantener un cierto criterio de exigencia y conocimiento. Seamos serios y esto creo que lo sabemos todos. Existen a día de hoy muchas cervezas industriales extranjeras, realizadas masivamente y pertenecientes a los grandes moguls del percal que son claramente 1) mejores y 2) más baratas que al menos 2/3 de las artesanales de “aquí”. Y en este sentido es lógico preguntarse “¿para qué voy a pagar 2’50 o 3 € por una cerveza que no es mucho mejor que otra que me vale 1’20?”. Esa pregunta tiene tantas respuestas como personas a las que les preguntes. Sobretodo hablando de calidad. Es evidente que puede ser preferible pagar 2’50 por muchas artesanales que por la cerveza de marca blanca de 0’40, pero también puede ser preferible pagar 1’20 por la industrial foránea.

Ahora vamos a ponernos en nuestra posición personal e intransferible como consumidores. A los miembros del “Comité del Lúpulo” nos encantaría disfrutar de una escena cervecera local mucho más rica y variada, con cerveceras en todas las comarcas castellanas si se tercia. Es un objetivo que nos vuelve locos y que nos hace convertirnos en seres insoportables y soñadores desquiciados. ¿Cómo conseguir que esto exista? Es necesaria una conjunción de fuerzas. Por un lado, ha de existir gente que lo quiera hacer y lo quiera mantener. Por otro lado ha de existir quien lo consuma y lo apoye economicante (al comprar). Aquí es donde entra para nosotros el “refuerzo positivo”, que sin duda viene a ser una “discriminación positiva”. Pensamos que si nadie apoya lo poco que surge a nivel local (entendemos que no procede hablar de “movimiento” porque no existe algo organizado, tal vez si desde la asociación de cerveceros caseros se empiezan a marcar unas pautas podríamos hablar de movimiento, de momento es algo espontáneo), es evidente que los cerveceros no podrán salir adelante, en un territorio dominado por grandes compañías que hacen a los establecimientos contratos de exclusividad terribles y que además cuentan con infinitos medios para darse a conocer.

Alguno entonces podrá decir “¿es que todo vale entonces si son de aquí?”.  No, no todo vale, pero tampoco tenemos una política de “tolerancia cero”. Esto por supuesto va en cada consumidor y también en cada partícipe, sea tienda, distribuidor o lo que sea. Es perfectamente respetable que alguno tome una cerveza por primera vez, no le guste y ya la tache para siempre, es lo que podemos definir como un alto nivel de exigencia y aceptamos su existencia. Nosotros, sin embargo, pensamos más en una política de “segundas oportunidades”. Es decir, hablamos de pequeñas cerveceras que salen a un mercado muy minoritario y quiero creer que dan lo mejor de sí mismos. Si a la primera vez no les sale bien, podemos darles la espalda de inmediato, o podemos seguir colaborando porque comprándoles cerveza pueden obtener fondos para mejorar. Y si mejoran tal vez puedan conseguir productos más destacables y además a precios más competentes. Por supuesto, la posibilidad real es que si no se producen mejorías el consumidor acabe cansándose.

Esto, traducido a tienda on-line, significa que nosotros no vamos a cerrar la puerta a los pequeños productores locales aunque la primera aproximación a su cerveza no haya sido en todos los casos para entusiasmarse. Siempre que podamos adquirir varias cajas, dentro de la planificación de nuestra precaria economía guerrillera, respetando nuestros tiempos y estableciendo nuestras prioridades, adquiriremos varias cajas. Es nuestra política como tienda, no nos importa “probar” a ponerlas en el escaparate. Esto es simple, si a la gente le gustan volverán a pedir. Si a la gente no le gustan no volverán a pedir y si no nos vuelven a pedir no repondremos existencias y no hay más. Pero está claro que si nadie las pone en el escaparate no tendrán nunca la oportunidad de mejorar o de tener el famoso “feedback” con el consumidor. Por eso vemos necesario el refuerzo positivo, darle ese empujón de otorgarle un cierto espacio, aunque sea por discriminación positiva, y así dar un primer apoyo. Luego es evidente que el consumidor es soberano y generalmente también es listo.

Dicho esto, eso no significa que no seamos críticos con el panorama “de aquí”. De las cervezas “de aquí” que hayamos probado solo hay tres fabricantes cuyas referencias no tenemos ahora mismo y con los que nos gustaría contar en cuanto nos sea posible afrontarlo económicamente. Y de las que no hemos probado, sólo hay dos referencias que nos han hecho cierto “tilín” y que intentaremos conseguir. El resto, no es que nos hayan parecido malas, es que simplemente nos parecen “ni fu ni fa”. Esta es una realidad que reconocemos y admitimos sin problemas.

Ese refuerzo positivo es lo que desde nuestra modesta posición intentamos aportar para que pueda surgir algún día un panorama/escena/movimiento castellano y también estatal en esto de las cervezas. Pero no lo vemos como una ONG, en realidad esto nos gustaría que fuese un “do ut des”, doy para que me des. Y ¿qué queremos que nos den, como consumidores y como tienda? Queremos, señores y señoras, originalidad. Queremos que os quitéis los corsés con la creatividad. Salen artesanales de aquí y de allá con el esquema básico de estilos y su rubia, tostada y negra, y no nos parece mal si es un primer paso necesario para empezar, pero lo que queremos es que reine la locura y el desconcierto. Queremos bebernos cervezas locales que nos den que pensar o que nos aporten algo novedoso y diferente (la Domus Aurea, que anunciamos ayer, entra en esto), queremos de vez en cuando ediciones raras o de temporada o de pura eclosión intelectual. No queremos más de lo mismo. Queremos que aspiren, tanto los cerveceros que ya vendemos como los que venderemos, a la excelencia en estilos, a la mejoría por la autocrítica y a la originalidad. Queremos valentía en este sentido. No queremos justificaciones, tampoco queremos que los cerveceros tengan que pasearse por los blogs para rebatir al mundo lo equivocados que están, porque al final la gente no es idiota. No queremos autocomplacencia, ni miradas por encima del hombro, ni queremos, porque no hacen falta, cervezas de estilo simple a precios elevados. No queremos competición con el vino, ni argumentaciones del tipo “es que esto es para gourmet y paladares no se cuantos y es que tu lo que pasa es qu eno entiendes…”.

Lo que queremos, en definitiva y como ya hemos indicado, es caos, destrucción y locura. Queremos proyecto Mayhem con levadura. Pensad que como cerveceros ya es una locura y un gran riesgo lanzarse a crear una sociedad pequeña. Así que, visto lo visto, ¡pasadlo bien! ¡disfrutad! ¡elaborad esas cervezas originales y atrevidas que se os han ocurrido mientras caminabais por un campo lleno de amapolas!

Para nosotros, e l mundo de la cerveza debe ser solidario, sí, pero también punki, hardcoreta y Two-tonero como poco. Porque el tema de que la cerveza tenga una cierta resistencia por ser “de aquí” durará un poco, pero pasada la novedad sólo quedará la excelencia.

Nuestro brazo va a estar tendido siempre para ese “refuerzo positivo”, pero sinceramente nos gustaría que todo el mundo mueva ficha y para adelante. No hagamos de esto un tema solemne o de debate exacerbado, preferimos verlo como una apuesta. Apostemos por divertirnos con este tema y por generar cosas chachilerendis.

Esta es nuestra solemne resolución al respecto. Larga de pelotas. Si habéis llegado hasta aquí, premiaos bebiendo una buena cerveza.

Del debate del blog de 2d2 nos gustaría resaltar esta opinión de Von Kassten:

El pensamiento sin lenguaje no deja de serlo. Afortunadamente la intuición existe a pesar de que el formalismo científico desestime su importancia. No expresar formalmente una idea intuitiva no desmerece la intuición; hacerlo tampoco convierte la idea en una genialidad, es más bien colocarle un traje a medida.

En una cata analítica no es necesario conocer el nombre,marca o empresa que fabrica la cerveza. Mejor realizarla a ciegas y libre de prejuicios, tanto a favor como en contra.

Me parece que hay mucha premura con las cervezas artesanas. Esta necesidad de inmediatez es una herencia cultural del final del siglo XX y la expansión de la idea: más rápido, más bueno, más beneficio.
No existe un panorama cervecero español del que hablar: existen las cervezas elaboradas por compañias grandes y homogéneas y un grupo de pequeños fabricantes de lo más heterogéneo.

Estos últimos son una realidad incierta: es cierto que hoy existen pero no sabemos qué pasará mañana.

Observar su evolución es curioso pero analizar su situación es prematuro. Siempre hay quien comienza el camino, preferiblemente caminando, pero no es seguro que todos lleguen a un final, o al menos al final que esperan al comenzar.

Sin personas que rompan platos nunca habrá una mesa dispuesta para los comensales.

No tildaré a los cerveceros artesanos de heroes, pioneros o iluminados pero nunca despreciaré su labor (torpe, interesada, inteligente,reflexiva, escandalosa, insulsa, inocente,estrafalaria, condescendiente,etc..) porqué en algún momento, alguien debe empezar para que otros mejoren lo que encuentran o para que ellos mismos mejoren con su trabajo.


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  1. March 31, 2011 at 12:31 pm

    Largo, pero excelente, y no podría estar más de acuerdo.

    Hay que apoyar los emprendimientos locales, en especial cuando se trata de productos como la cerveza que, como es bien sabido, suele ser más rica cuanto más cerca de su fuente se la consume, pero ser local no da licencia para la mediocridad.

    Sería bueno también que los pequeños productores saliesen un poco de sus caparazones e intentasen trabajar más con gente como ustedes, o sea, la gente que hace llegar al consumidor los productos que ellos elaboran.

    Estoy convencido de la honestidad de la gran mayoría de los productores, estoy convencido que sacan al mercado cervezas que ellos consideran son de buena calidad gracias a haberles hecho los controles correspondientes. Sin embargo, habría que ver cuántos de esos productores escuchan al mercado y entienden lo que el mercado quiere. A veces me da la impresión que muchos de ellos se ponen a la defensiva cuando los comentarios no son del tipo que a ellos les gustaría, cuando en realidad deberían ponerse a pensar si en realidad no hay algo que ellos están haciendo mal.

    En lo personal, me quedo con aquellos elaboradores que son capaces de elaborar de manera consistente los mismos dos o tres “estilos” de siempre, que aquellos que intentan romper el molde o sacar algo “innovador” cada dos meses, pero que al final, cada botella es una lotería.

    Es más, diría que antes de ponerse a romper moldes e innovar, tendrían que aprender a elaborar de manera eficiente dos o tres cervezas básicas y simples. Pero esa es mi opinión.

    En cuanto a los precios. Como ya lo dije en 2d2 y en otros lugares. Cada elaborador tiene todo el derecho del mundo de cobrar lo que se le ocurra por el fruto de su trabajo. Es después decisión del consumidor si va a pagar, por ejemplo, 3EU por una lager “artesanal” madurada por 21 días elaborada en el pueblo de al lado, cuando por la mitad a lo mejor puede conseguir una Pilsner Urquell o una Budvar. En otras palabras, somos los consumidores los que deberíamos ser más selectivos.

    • March 31, 2011 at 2:57 pm

      En general creo que estamos casi todos de acuerdo con esta historia, lo que pasa es que tal vez era como el traje nuevo del emperador o algo así, cuando debería ser de cajón.

      Respecto a lo que indicas de “En lo personal, me quedo con aquellos elaboradores que son capaces de elaborar de manera consistente los mismos dos o tres “estilos” de siempre, que aquellos que intentan romper el molde o sacar algo “innovador” cada dos meses, pero que al final, cada botella es una lotería.”, queríamos indicar que para nosotros eso también es importante, ser valiente en lo clásico. Puedes hacer una pale ale muy plana o puedes hacer una pale ale que te caes de espaldas, pero a veces los fabricantes se quedan en reflexiones del tipo “es que si la hago tan agresiva o tan potente o tan sabrosa, nadie la va a querer”, pues coñe, hazlo como te gusta a ti y se valiente, que al final parece que hay un intento de parecerse a las industriales y en lo que nunca se repara es que si intentas hacer cervezas planas e insulsas, la gente prefiere pagar 2 euros que 4…

  2. egopathos
    March 31, 2011 at 2:27 pm

    Me parece sumamente sensato lo que habéis expuesto y cómo lo habéis expuesto. Y comparto la postura de que es positivo apoyar comercialmente los productos de ámbito local, pero siempre y cuando su calidad lo permita. Si la calidad es mala, menuda propaganda estaríamos haciendo de la producción de nuestro territorio, sea cual sea su ubicación y ámbito. Esto se puede aplicar a la cerveza, o a cualquier otro producto. Dicho lo cual, creo que esto debería implicar cierta reciprocidad, ya que si hay gente que otorga su apoyo o patrocinio a un productor, sean ayuntamientos, diputaciones, bares, tiendas o consumidores, si el productor no corresponde con un producto de calidad está defraudando a todos.
    No obstante, sólo soy consumidor, por lo que mi relación económica con la cerveza es la de pagar para consumir, ni distribuyo, ni vendo, ni fabrico ni nadená. Por lo que, pese a cierta vehemencia en el lenguaje, no veo nada trascendental en este asunto, en lo que a mí me afecta. Mi opinión descarnada: en España no hay mercado para la cerveza artesana de calidad, de ahí que se importen tan pocas. Si las artesanas de aquí pretenden competir en el sector de mercado de las cervezas de alta calidad, lo llevan claro, nos pueden engañar por un tiempo, pero si no mejoran sus productos en un par de años no quedará ninguna; si lo que quieren es competir en el sector de las industriales de sabor y aroma neutros, allá ellos, yo no las voy a comprar y la gran mayoría de los que participan en estos blogs sobre cerveza tampoco. Lo único que me demuestra la experiencia es que la gran mayoría de artesanas fabrican productos de sabor y aroma neutros, según parece porque el “mercado” (usease, los que compran) no está preparado para IPAS, Stouts, etc… (con lo cual entiendo que renuncian a los cerveceros medianamente entendidos como clientela objetivo), pero sin embargo venden sus productos como si fueran productos especializados, y al precio de dichos productos, y mediante sus cauces de distribución. Es decir, los aficionados a la cerveza somos un medio para que lleguen a un público generalista, su verdadero objetivo. O igual no, no puedo leer las mentes de los productores, ni todos tienen porque tener los mismos objetivos; doy esta brasa porque se lleva hablando ya mucho tiempo del “movimiento artesanal”, pero en España no hay mercado, es como pretender vender kimonos; y fabricando cervezas insulsas no van a cambiar nada: somos el cuarto consumidor de cerveza de Europa, cervezas insulsas tenemos de sobra, casi cada provincia fabrica la suya, pero cerveza de calidad sólo la compramos cuatro gatos. No obstante, y aunque como dice Von Kassten tiene que haber quien rompa platos para que la mesa quede dispuesta, al final lo fundamental es que haya algunos que no los rompan; de momento, no hacemos más que recoger pedacitos del suelo. Noruega y Dinamarca tampoco son la leche en cultura cervecera, y sin embargo Nogne y Mikkeler están haciendo cervezas de la hostia; y aquí, ¿qué tenemos? ¿Qué es lo que realmente merece la pena apoyar/comprar/beber?
    Como consumidor, mientras haya tiendas como la vuestra, mientras haya cervecerías especializadas, podré conseguir buenas cervezas sean de donde sean. Si para que haya un verdadero mercado artesanal nacional tiene que bajar la calidad media, no contéis conmigo, ni con mi perro.
    Un abrazo,
    Jose (conste que sé que ya me estoy poniendo cansino con todos este asunto, y en el fondo me la trae bastante floja: el que quiera comprar, que compre; pero no está de más decir según qué cosas, ¿no? Hala, ¡otro abrazo!)

  3. Lupuloadicto
    March 31, 2011 at 3:19 pm

    Arrea con el manifiesto, jeje! Casi me caigo de espaldas con la parrafada… Pero bueno, hablas sobre muchos puntos y todos muy interesantes. Con algunos estoy de acuerdo y con otros, como es normal, no tanto.

    Sobre la tienda y las cervezas artesanales que elegís para ella no estoy muy de acuerdo con los criterios de calidad a los que te refieres a la hora de elegir (no todos tenemos los mismos gustos evidentemente y al decir esto no pretendo meterme ya que no soy más que un simple consumidor). Entiendo las dificultades de distribución y precios que puedan haberlas ocasionado. Aún con todo ya hacéis un trabajo loable y de valor incalculable apostando por algo tan arriesgado. Así que para mí una cosa compensa lo otro.

    Sobre el criterio de apuesta en cambio si estoy plenamente de acuerdo contigo. Aunque el lúpulo, por poner un ejemplo, no sea del agrado de algunos, las razones quiero verlas, es mi opinión, en cuestiones de extrañeza de sabor y de poca referencia gustativa más que porque esas personas tengan incompatibilidades con esas queridas florecillas. Así que estoy con vosotros en apostar por aquello con lo que creéis aunque no siempre tenga más salida.

    Sobre la irregularidad, por desgracia debo haber tenido mucha más mala suerte que vosotros ya que probando todas las artesanas valencianas, que son las únicas sobre las que puedo opinar con mayor seguridad por las repetidas pruebas – separadas en el tiempo- que he hecho, no me he encontrado con NINGUNA que haya sido igual en las diferentes ocasiones. En serio, ninguna. Entiendo que no se traten de copia-pegas como las industriales pero hay márgenes de confianza que no siempre se respetan. Y deberían, en mi opinión. Y la respuesta que he recibido por parte de algunos elaboradores es “es que hemos cambiado la receta” lo cual al principio me causaba curiosidad, luego desconcierto y finalmente empieza a cargarme por parecerme poco más que una simple excusa. Lo que se me ocurre entonces a mí es “pues entonces el precio que te pague yo también variará según me guste más o menos, no?”.

    En cuanto a lo de elegir una cerveza porque os gusta y ya está, sin pensar en localismos y demás historias, debo decir que lo comparto aunque con matices, porque he de reconocer que algunas veces uno se deja llevar al tocarle la fibra, y se que eso no debiera influir pero uno no es de piedra.

    Con lo que también estoy de acuerdo es con lo de apoyar nuevas iniciativas que surjan para hacer frente a los gigantes que lo arrasan todo pero el problema con el que me encuentro en esa situación es ¿como discriminar aquellas iniciativas en sus principios? ¿Confiamos ciegamente? ¿Apostamos y defendemos a capa y espada? ¿Como discriminamos y/o sabemos que no se han apuntado por la moda? Demasiadas preguntas no siempre fáciles de resolver…

    Por desgracia se me plantean todas estas cuestiones tras formar una opinión cerveza tras cerveza, tras soltar unos cuantos euros por todas y cada una de las cervezas que salían, por dejarme llevar por la corriente. Y ahora estoy precisamente como tú dices que puede terminar pasando: quemado, decepcionado y un tanto desesperanzado.

    Y lo peor es que no soy el único que piensa así, que en el fondo repito que no soy más que un simple consumidor. Lo difícil será remontar la situación como no cambie muy rápidamente. ¿Sabes que me dijeron hace poco en un restaurante? “Cerveza artesana… eso está más malo… A ningún cliente le gusta. No quiero ni escuchar hablar de ellas. Aún tengo unas cajas en el almacén y las voy a tener que tirar”. Una triste realidad que antes me dolía y ahora empiezo a entender porque la situación no está como para ir tirando euros…

    Al final creo que voy a publicar mi post al respecto.

  4. Lupuloadicto
    March 31, 2011 at 3:20 pm

    Joer, casi me sale más largo que el propio post!

  5. March 31, 2011 at 4:15 pm

    Es que estos son temas de reflexión que dan para largo, claro.

    Lo de la calidad ya lo hemos explicado. No todas las cervezas que tenemos nos parecen, a nosotros como consumidores, SOBRESALIENTES, pero sí que hemos querido procurar, aun con un margen de error del 3% (según nuestro cálculo bolchevique 😉 ), que ninguna de las que tengamos sea una bazofia total. Esto evidentemente va en gustos porque hay algunas que funcionan muy bien en ventas y para nosotros son “ni fu ni fa”, pero por A o por B o por misterios de la ciencia se van vendiendo. En este sentido la idea es que no puede haber un criterio universal porque a lo mejor las que le gustan a Lupuloadicto no son las mismas que le gustan a Pivni Filosof, pero sí que queremos intentar que al menos no sean una peste. Aun así hay errores y además depende de cada cuál pero lo que queremos decir es que no vamos a poner en venta una que sepamos que sea una mierda sólo por ganar más.

    Aun así en este apartado de gestión y demás, siempre nos interesa saber cuales gustan más a cada cual y cuales gustan menos y en este sentido a nivel de crítica estamos totalmente abiertos. Nosotros somos del politburo previo a Stalin, todavía hay autocrítica y no tenemos piolets 😉

    La apuesta, por ejemplo, podríamos hablar de las DeDues. Pueden gustar o no gustar, pero apostamos por ellas porque son muy genuinas. Nos gusta que existan, Pere Bertomeu le mete imaginación con esto, luego a la gente a lo mejor no le gustan o lo que sea, pero a nosotros nos molan sólo por el hecho de que detrás hay una persona que apuesta por hacer cosas diferentes.

    Lo de la irregularidad y los cambios de receta, es un tema que tal vez habría que tener pensado de antes. De las referencias artesanales que tenemos nosotros, sabemos que hay DOS que han cambiado la receta, ambos con intención de mejorar. Y luego hay UNA que no ha cambiado la receta pero que esta tirada ha salido de pena. ¿Qué hacemos, les crucificamos? Se tendrán que enfrentar al público e ir viendo. Los DOS cambios que menciono han sido, en nuestra opinión, para mejor.

    Acerca de la confianza ciega, ya indicábamos lo mismo, no es ilimitada, pero sí dar varias oportunidades. Evidentemente al final uno se puede cansar de una concreta, claro.

    Sobre las opiniones de muchos restaurantes yo no haría mucho caso porque como pequeños distribuidores estamos viendo que algunos quieren que les demos mahous, y claro,mahous no tenemos. “Es que la gente no lo pide”… claro, es que el restaurador ha de hacer un trabajo también, currárselo, difundir el factor cultural diferente que tiene como elemento gastronómico, etc. Aquí ha habido un problema también de distribución general que muestra que el tema de la cerveza aquí todavía está en pañales (a nivel de diferentes estilos y variedades), y hay mucho trabajo por hacer.

    De todas maneras, no creo que debas estar “quemado, decepcionado y un tanto desesperanzado”. Esto está empezando, son primeros pasos, hace cuatro años no había nada, ahora hay más fábricas y parece que hay mucho y en realidad esto sigue siendo MUY MUY MUY minoritario. Nuevas fábricas saldrán, otras sucumbirán, otras serán mediocres pero ganarán un público muy local, otras alcanzarán fama internacional, es lo típico. En EEUU también hay muchísimas micros mediocres, lo que pasa es que hay tantas que salen fácilmente 30 fabricantes destacados, pero si miras que a lo mejor hay 1000… me estoy inventando esas cifras, pero lo que quiero señalar con esto es que el porcentaje de excelencia siempre es bajo.

    Nosotros estamos de todo menos desesperanzados. Lo que no salga por un sitio saldrá por otro, el que no mejore se hundirá y el que mejore saldrá hacia delante. Habrá flores de un día, cosas con mucho marketing detrás, cosas que cambien, recetas viejas y nuevas. Paciencia compañero!

    No hay tampoco para ponerse trascendentales, pensemos que es sólo cerveza!

    • alex
      April 1, 2011 at 1:00 pm

      En Usa hay 1000 brewpubs, 500 micros y 70 regional craft

  6. Lupuloadicto
    March 31, 2011 at 5:08 pm

    Jajaja! No hombre, de trascendental nada!!! En realidad pienso como el penúltimo párrafo que expones: paciencia y tiempo al tiempo. Lo que pasa es que si cuentas todas las artesanales que hay (muchos homebrewers incluídos), pagar pasta por casi todas (pocas se libran de mis manos obsesivo-compulsivo-persecutorias) y que casi ninguna me diga nada o si me dicen es para mal… Pero bueno, conozco alguno que trabaja realmente bien, con ganas de mejorar y cuyas cervezas poco a poco parecen ir a bien.

    De todas formas, al igual que con las chicas de 2d2d, muchas gracias por el post. Tu, al igual que ellas, os jugais mucho más que estos pimpollos con ganas de escribir que nos hacemos llamar bloggers…

    Saludos!

  7. March 31, 2011 at 9:20 pm

    “Y luego hay UNA que no ha cambiado la receta pero que esta tirada ha salido de pena” ¿Y la sacó al mercado? ¿Y al mismo precio?

    De más está decir que uno espera que haya variaciones entre partida y partida, y hasta diría que son bienvenidas. Pero esto ya es otra cosa, ese elaborador no tiene respeto por su consumidor, o al menos no es un empresario del todo sensato.

    Me consta que acá hay micro cervecerías que de tanto en tanto terminan tirando toda una partida al caño porque no les salió bien. Les duele, porque es plata y trabajo que terminó en el caño, pero son profesionales y por un lado, saben muy bien el riesgo que implica sacar una cerveza así a la calle y por otro, son gente orgullosa de lo que hace y no se pueden permitir vender algo que no tenga un mínimo de calidad.

    • April 1, 2011 at 8:39 am

      Está en aras de solucionarse, por iniciativa del cervecero además

  8. March 31, 2011 at 9:23 pm

    Las cervezas que tenéis a la venta són un buen ejemplo de lo que es una buena cerveza, al menos las anglosajonas, que son las únicas que bebo y puedo juzgar. Creo que es la principal virtud de la tienda: los inicios son muy sólidos y la selección muy buena.
    Yo tambien defiendo que hay que saber defenderse en los estilos clásicos para hacer piruetas y experimentos. Si no se han leído los clásicos, no se entienden las vanguardias. Si no, se puede confundir la obra de un artista abstracto y la de un niño de 5 años.

    Como con 2d2d, un post valiente que deja claro el espíritu valiente y honesto que tenéis!

    • April 1, 2011 at 8:40 am

      Sí, si con los estilos clásicos estamos de acuerdo. Pero los estilos clásicos pueden ser más valientes o menos. No es lo mismo una porter que una PORTER.

  9. April 1, 2011 at 9:20 am

    La excelencia a menudo surge de lo más miserable.
    El conocimiento es la chispa del cruce de dos espadas.

    Esto no es mio, se le atribuye a Nietzsche, aunque no lo he transcrito literalmente.

    Como vosotros espero la locura en las cervezas, y vuestra iniciativa ayuda a la existencia de un caldo de cultivo propicio.

    Saludos al Comité!

  10. April 2, 2011 at 4:26 pm

    Sí sí, yo no me refiero a que no haya que hacer cervezas valientes. Totalmente de acuerdo. Lo que quería decir es que tienen que tener fundamento, por eso mi defensa de los estilos clásicos. Quiero decir que PORTER y porter se escriben con las mismas letras, pero no son los mismos. Hacer una PORTER es difícil y demuestra conocimiento, gusto y maestría. Hacer una LJHBHJGG que esté muy buena puede ser lo mismo o puede ser puro azar. Esto en fotografía se ve mucho (ahora me lo llevo a mi campo) todo el mundo puede hacer una foto buena algun día, pero el buen fotógrafo las hace cada día.
    Creo que lo he liado más…
    Saludos al comité y a los contertulianos.

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